En mi primera noche en Hai Phong, tomé un taxi hasta Lach Tray, disfruté de un tazón de bánh đa cua (fideos de cangrejo de Hai Phong) cálidos y sabrosos con la refrescante brisa marina del puerto. Los fideos tienen la textura perfecta, masticables pero delicados, y el caldo es rico, sabroso y absolutamente delicioso. Me conmovió ver a la amable anciana que me reconoció, una viajera recién llegada y cansada, añadiendo fideos de arroz extra a mi tazón como gesto de bienvenida. Tales actos simples de bondad hacen que viajar sea verdaderamente enriquecedor. Las serenas aguas del lago An Biên están cubiertas por un delicado velo de niebla. Vagando tranquilamente alrededor del lago, la viajera, sintiendo las incertidumbres y ambigüedades de cumplir veintisiete años, fue golpeada por una ola de soledad. Un anhelo repentino surgió en su interior, un deseo de compañía, alguien con quien compartir el peso de los pensamientos no expresados.
Al día siguiente, Hai Phong recibe algunas lloviznas. Un matiz melancólico flota en el aire, una mezcla de primavera persistente y verano que se acerca. Pasando por lugares emblemáticos como el Teatro de la Ciudad y la Estación de Hai Phong, bajé la ventanilla de mi coche, admirando los elegantes detalles arquitectónicos.
Dejando el bullicioso corazón de la ciudad, crucé el majestuoso Puente Hoàng Văn Thụ, cuyo diseño de ala de pájaro se eleva grácilmente sobre el río Cấm. Nuestro viaje nos llevó hacia el Distrito de Thuỷ Nguyên, una región rica en historia, testigo de valientes batallas libradas contra invasores extranjeros hace más de un milenio. El río Bạch Đằng, testigo silencioso de siglos de historia, fluye por el corazón de Vietnam. Sus aguas han sido testigos de tres batallas fundamentales, cada una dejando una marca indeleble en el pasado de la nación. Hoy, el Sitio Histórico de Bạch Đằng Giang se erige como un conmovedor recordatorio de estos trascendentales eventos, invitando a los visitantes a reflexionar sobre los sacrificios realizados y la resiliencia del espíritu vietnamita.
Admirando el legendario río Bạch Đằng, el antiguo sitio de estacas hoy sirve como un conmovedor recordatorio de un período turbulento pero glorioso de nuestra historia. Los vestigios del pasado, como las estacas de madera desgastadas que una vez perforaron barcos enemigos y las armas utilizadas en batallas pasadas, te transportan en el tiempo. De pie allí, sentí una profunda conexión con el pasado, uniendo el entonces y el ahora. Las incertidumbres de ayer se han desvanecido, reemplazadas por una oleada de orgullo nacional que corre por nuestras venas.