Tet Nguyen Dan (Fiesta de la Primera Mañana del Primer Día) puede ser el título oficial del Año Nuevo Lunar vietnamita. Pero cuando esté en Vietnam, todo lo que necesita saber es: Tet.
El Tet, que suele caer a finales de enero o principios de febrero, es la festividad más importante del calendario vietnamita, ya que es un día de reencuentro, esperanza y suerte.
La afición vietnamita por las fiestas se despliega en todo su esplendor durante el Tet, y la cuenta atrás para la medianoche suele comenzar una semana antes.
El Tet está impregnado de magnificencia, reconocimiento filial y bastantes supersticiones. Como preparación para el Año Nuevo, las familias limpian sus casas de arriba a abajo. Se trata de una especie de limpieza primaveral ritualizada, solo que con una diligencia organizada que no se ve a menudo en Occidente. No solo se arreglan los hogares, la gente se asea y engalana (cortes de pelo, ropa nueva) y se pagan las deudas pendientes; borrón y cuenta nueva, por así decirlo.
Abundan las plantas, árboles y flores decorativas. Flores de melocotonero, albaricoquero y ciruelo; árboles de kumquat cargados de sus frutos anaranjados. Los hogares y los escaparates de las tiendas resplandecen de crisantemos, maravillas y narcisos blancos.
En el pasado, los vietnamitas colocaban en sus casas durante el Tet el cay neu: una larga vara de bambú despojada de sus hojas y a menudo envuelta en rojo (siendo el rojo un símbolo de buena suerte). El cay neu se decora con banderas y diversos adornos para espantar a los malos espíritus y ahuyentar cualquier mala suerte remanente del año anterior. Tan importante es el cay neu que su retirada marca el final de esta prolongada celebración de Año Nuevo. En la actualidad, este ritual aún se conserva y se escenifica en festivales tradicionales de Vietnam.
Si visita Vietnam durante el Tet, será testigo del bullicio y la alegría en las calles. La festividad se asemeja a un desfile en pleno apogeo, ya sea en la ciudad o en el campo. El Tet revitaliza e inspira a los vietnamitas, y el ambiente festivo y el esplendor se exhiben durante muchos días previos al Año Nuevo en sí.
Para la mayoría de los vietnamitas, el Tet es una oportunidad para las reuniones familiares (muchos negocios cierran durante la semana mientras la gente regresa a sus pueblos natales). Cada hogar cuenta con un altar para honrar a los antepasados, y las familias acuden a las tumbas de sus seres queridos fallecidos llevando flores, incienso y ofrendas.
El primer día del Tet está reservado a la familia íntima. Es el día en que los mayores son los protagonistas y los más jóvenes reciben sobres llenos de “dinero de la suerte”. El primer día también implica un ritual de gran importancia. Se dice que la primera persona que entra en una casa el día de Año Nuevo simboliza cómo se desarrollará el resto del año. Para evitar sorpresas imprevistas, a menudo se invita a un miembro de la familia honorable o de gran éxito a ser el primero en visitar la casa. Ponámoslo de esta manera: la gente no pasa “de visita” sin más el primer día del Tet, ¡hay mucho en juego! Y hablando de supersticiones, aunque una limpieza a fondo de la casa antes del Tet es de rigor, no encontrará ninguna escoba en uso durante la festividad en sí; hay que evitar el riesgo de barrer la buena suerte.
En el segundo día, la gente suele desplazarse para visitar a amigos y familiares: un desfile de regocijo que va de puerta en puerta, de manzana en manzana y por todos los barrios y comunidades.
El tercer día se dedica a los profesores (un colectivo sumamente honrado). Es habitual ver a compañeros de clase reunirse para visitar a sus profesores, llevándoles regalos de frutas y flores.
Las calles cobran vida no solo con los ciudadanos que celebran, sino también con vistosas flores, farolillos ornamentados, bailarines del dragón y del león, gongs, tambores y campanas. Los desfiles son frecuentes, al igual que los espectáculos de fuegos artificiales por la noche.
Si coincide que se encuentra en una de las ciudades más grandes durante el Tet (Hanoi, Ciudad Ho Chi Minh, Da Nang, entre otras), se organizan numerosos eventos a lo largo de todas las vacaciones del Tet. La gastronomía es una parte fundamental del fausto y la ceremonia del Tet. Ciertos platos son exclusivos de esta festividad; tal vez el más famoso sea el Banh chung (pastel cuadrado de arroz glutinoso) y el Banh tet (su versión cilíndrica). Elaborado con arroz glutinoso, judía mungo y carne de cerdo (añadiendo otros ingredientes según las recetas familiares), el pastel se envuelve en hojas de plátano y se hierve durante varias horas.
El Thit kho hot vit (panceta de cerdo guisada con huevo de pato), un plato popular del sur, se cocina a fuego lento en agua de coco y salsa de pescado, y se sirve a modo de reconfortante guiso.
El Cu kieu (cabeza de cebolleta en encurtido) se marina en salsa agridulce. Las cabezas de cebolleta se sirven con Tom kho (camarones secos). El Cu kieu es una guarnición muy popular durante los banquetes del Tet.
¡El Xoi gac (arroz glutinoso) es un plato con todo el espíritu festivo! El arroz de color rojo (el rojo simboliza la buena suerte) tiene varias versiones, que incluyen cacahuates, judías mungo o frutas variadas.
Dado que la festividad del Tet reúne a las personas, a menudo para visitas rápidas, los aperitivos siempre están a la mano. Entre los más populares se encuentra el Mứt, una fruta confitada. Encontrará jengibre, coco, calabaza moscada seca, tamarindo, zanahoria, calabaza, carambola, piña y más.
Otro sabroso aperitivo que se encuentra en casi todos los hogares es el Hat dua (semillas de sandía). Al igual que el Xoi gac, las semillas de sandía son de color rojo y, por lo tanto, se consideran un símbolo de buena fortuna.
El Keo me xung es un dulce crujiente elaborado con semillas de sésamo o cacahuates (pasta de judías y azúcar) y envuelto en una capa de papel de arroz horneado. Estos bocados de tamaño reducido son muy populares para acompañar el té verde.
Vivir el Tet es presenciar a los vietnamitas en su faceta más afable. El Tet es una celebración de alegría continua; no podrá evitar dejarse llevar por el júbilo: Chuc mung nam moi (¡Feliz Año Nuevo!)…



